LIMA.- El paro de 24 horas convocado en la región de Arequipa, en el sur de Perú, en apoyo a las protestas de los pobladores de la provincia de Islay contra el proyecto minero Tía María, de la mexicana Souther Copper, es acatado hoy de manera parcial y sin que se reporten incidentes mayores.
Ante el anuncio de la medida de fuerza, la Gerencia Regional de Educación ordenó la suspensión de las labores escolares, aunque el transporte público y las actividades comerciales se desarrollaron con normalidad en la ciudad de Arequipa, la capital regional, ubicada a unos 1.030 kilómetros de Lima.
Los manifestantes, en su mayoría miembros de gremios sindicales, así como de organizaciones civiles y juveniles, protestaron a la altura del puente Añashuayco, que comunica la zona norte con el centro de esa ciudad y luego se dirigieron hacia la Plaza de Armas.
El presidente de la Federación Departamental de Trabajadores de Arequipa (FDTA), Gerónimo López Sevillano, afirmó a Efe que los organizadores consideraban que la protesta iba a ser apoyada por unos 80.000 pobladores, ya que además de los gremios se han unido organizaciones juveniles y de agricultores.
López remarcó que la paralización de hoy es «preventiva» y dijo que los gremios han convocado para el próximo 27 de abril a una «jornada de lucha masiva», con una concentración en la Plaza de Armas, y planean acatar una paralización indefinida a partir de la primera semana de mayo.
El dirigente sindical señaló que hace una semana viajó hacia el valle del Tambo, en Islay, y pudo comprobar que «el pueblo total» rechaza el inicio del proyecto minero y «están dispuestos a dar su vida por defender su valle, su agricultura».
Sin embargo, López reconoció que no toda la población de la región de Arequipa está de acuerdo con esta protesta.
El congresista Justiniano Apaza, representante por Arequipa, culpó al gobierno de Ollanta Humala por las protestas y aseguró que el paro regional es consecuencia de la supuesta indiferencia del Ejecutivo.
«Desde hace varios meses en el pleno del Congreso y en los medios hemos advertido que podría originarse un paro regional si el gobierno del presidente Ollanta Humala seguía haciendo oídos sordos a nuestros hermanos. Lo que sucede ahora es consecuencia de la imposición del Estado», indicó en su cuenta de Facebook.
La protesta, que se acata cuando se cumplen 31 días de las manifestaciones en Islay, ha motivado la movilización de unos 5.000 policías hasta Arequipa, ya que las organizaciones gremiales anunciaron que iban a bloquear las carreteras.
Los opositores a Tía María afirman que la futura mina de cobre contaminará con polvo ácido sus campos de cultivo y el agua del río Tambo, a pesar de que la empresa ha aclarado que usará el agua de mar desalinizada en sus operaciones.
Tía María planea producir 120.000 toneladas anuales de cátodos de cobre, con una inversión de 1.400 millones de dólares de Southern Copper Corporation, de capital mexicano, y el inicio de sus operaciones está previsto para 2017.
Durante los primeros días de protesta hubo violentos enfrentamientos entre los manifestantes y la Policía que dejaron decenas de heridos y daños en entidades públicas, como la estación de bomberos de Cocachacra, que resultó parcialmente destruida.
En Lima, organizaciones juveniles han convocado a un plantón para hoy en las oficinas de Southern Copper, en apoyo a los dirigentes sociales y alcaldes que piden la anulación del proyecto minero.
El ministro del Ambiente, Manuel Pulgar-Vidal, llegó el martes a Arequipa y se quejó de que en sus intentos de iniciar un diálogo se encontró con la intransigencia de los opositores al proyecto minero.
El presidente del Consejo de Ministros, Pedro Cateriano, declaró la semana pasada que «el Gobierno tiene la intención de solucionar el conflicto» y que acudirá a dialogar con los opositores «las veces que haga falta para sacar adelante este proyecto».
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